sábado, 1 de septiembre de 2012

Ana Lería directora de Museos...


 
                                                      SANGRE NUESTRA
 
Sangre mía,

             de alba,

             de luna partida,

             del silencio.

             de roca muerta,

            de mujer en cama,

            saltando al vacío,

Abierta a la locura.

Sangre clara y definida,

             fértil y semilla,

Sangre incomprensible gira,

Sangre liberación de sí misma,

Sangre río de mis cantos,

Mar de mis abismos.

Sangre instante donde nazco adolorida,

Nutrida de mi última presencia.
 
 
Poema de Susana Chávez
 

Juan Luis Aróstegui Secretario General de CCOO...



EL ENCERRADO

Cara contra los vidrios, fija, estúpida,
mirando sin oír.

Aquí afuera sucede lo que sucede: algo.

Relampaguea una nube, se alza un ventarrón,
sube una marejada
o una llanura queda quieta bajo la luz.

Las especies feroces devoran al cordero.

El látigo del fuerte
chasquea sobre el lomo del miedo y la cadena
del opresor se ciñe a los tobillos
de los que nunca ya podrán danzar.

Uno persigue a otro, lo alcanza, lo asesina.

Y tú presencias todo,
maravillado, ajeno, sin preguntar por qué.
 
 
Poema de Rosario Castellanos

Vivian Berros directora del CAM...



SUSANA SÓLO DUERME


Ni seis manos pudieron contenerte
Surge un grito en la voz
del sueño inerme
pues tu canto y palabra remolino
enraizada quedó
Tu voz no duerme

Hoy tus versos alimentan el desierto
bajo un manto de lluvia cristalina
en tu paso fugaz hacia lo incierto
tu palabra remonta e ilumina

Tu palabra voraz lanza su diana
Tu palabra veraz nos contamina
Tu palabra vivaz profunda y llana
Tu palabra vital en fuego arremolina

No habrá noche capaz de contenerte
 hoy emana tu voz
del sueño inerme
nos hermana tu voz
Susana vive
Susana sólo duerme
 
 
Poema de Arminé Arjona

Carlos Bengoechea Director del CETI...



LUNA CÓMPLICE
 
Ronda la muerte en los campos algodoneros.
Sobrevuelan los buitres los corredores de las maquilas.
Joven, morena, pelo largo y sola en la noche.
- Se va a terminar una vida-.

Ha llegado la madrugada y tú, luna,
permaneces callada.

Haces planes con los pesos que has cobrado,
muchacha, y ahora, tu cuerpo profanado y roto,
se pudre en un basurero.

Luna cómplice.

Te esperan en casa; pasan los meses – rezos de rosario-,
hasta que por fin llega el alba,
y a una madre, le entregan una bolsa con tus huesos.

Cada amanecer el desierto escupe cadáveres.
Cada duna oculta a una mujer fantasma
Cada sol que nace, quema pechos cercenados.

Luna fría.
                                 Qué condena es ser bonita y maquiladora, 
                    que desgracia es encontrar a tu paso,
                    cruces pintadas de rosa.

                    Y los dirigentes, piensan en silencio:
                     ¡Qué muertes tan incómodas!
                     O dicen en voz alta: ¡ la culpa es de sus faldas!

                     Luna testigo. Luna de ciudad Juárez.

                     Luna, grita, ¡que está muriendo una hermana!

Silvia Elena, Lilia, Griselda, Erica, Violeta, Claudia, Verónica, Airis, Julieta, Rosalba, Minerva, Brenda, Eva Edith, Guadalupe, Viridiana, Alma, Olga, Elodia, Paula, Raquel, María Estela, Lucila, Esmeralda, Fátima, Dalia, Brisa, Carolina, Araceli, ...
 
 
 
Poema de Inmaculada Puente "Galilea"

Fátima Hamed Diputada por la Coalición Caballas...



TODOS LOS NOMBRES




Me llamo Fátima, pero hoy no tengo nombre.

Hoy, sin más razón que los hechos y sin más motivo que mi conciencia, sin iniciales, sin mayúsculas, quiero representar lo que siempre seré: una mujer libre y comprometida;  lo que podría haber sido: una mujer amenazada, en Ciudad Juárez o en cualquier otro lugar del planeta; lo que puedo ser: una mujer cuyo discurso represente el de otras muchas, el de miles víctimas con los labios cosidos, con las manos atadas, con el vientre ultrajado, con la húmeda soledad del cautiverio.

Esta noche me siento fuerte en el anonimato.

Soy una madre rota que ha visto al sistema devorar a sus hijos, que se asoma al volcán de los explotadores viendo cómo engullen esperanzas.

Soy una viuda eterna, que guarda los tiernos corazones frente a hogares destruidos, labrando la tierra, segando entre los rastrojos, sembrando sin semillas.

Soy una esposa afligida, con el rostro agrietado por la acidez de las lágrimas, que espera, que espera, que espera..

En esta jornada soy la que simboliza los frágiles corazones, la que clama por los derechos humanos, la que no se resigna, la que habla por tantas que murieron, por esas que se quedaron sin vida... pero no sin voz.

Porque ahora es lo quiero ser: su voz; y desde el alma la  levanto  para decir todos sus nombres.

 

Francisco Bombién escritor...



PARA LAS MUJERES DE CIUDAD JUÁREZ
 
 
"yo querría decir madre,amores,novia"
                                                                                              (Dámaso Alonso)
 
 
 “Yo querría decir madre, amores, novia;”
amiga, hermana, compañera.
Gritar vuestro nombre antes las olas
de mi tierra marinera,  despojado
ya, de la cobardía del sofá.
Inundar la piedra de la Niña Blanca
con limosnas, tequila, cigarros y dulces,
y, cada nueva mañana,
recordarte… Alma.
 
 
Yo querría que el río Bravo dejara
 de estar desbordado por  tantas lágrimas,
y que desde Guadalupe,  las campanas,
toquen a rebato, osadas ,  amenas,
 para las niñas nubes,
para las mujeres agua,
 para los hombres tierra,
 y, cada nuevo atardecer,
recordaros… Libres.
 
 
Yo querría que la Loma del Poleo
tuviera también brotes de  alhucemas,
en vez del color rosa de sus cruces,
y el alambre inhóspito de sus muros.
 
 
Regar con el aire música
 de los mariachis
las calles de la ciudad y sus plazas,
desterrado, al fin,  todo el   odio,
y, cada nuevo anochecer,
presentiros… Jubilosas.
 
 
¡Yo quiero decir,
madre, amores, novia,
amigas, hermanas…compañeras!

Isabel Valriberas decana del Colegio de Abogados...

 
 
 
 
 INJUSTICIA PASIVA
"La injusticia pasiva es quizás la peor de las injusticias porque a la injusticia de un delito le sigue la injusticia pasiva de una autoridad que no actúa y no atiende con atingencia a las víctimas, así como la indiferencia civil y la apatía gubernamental, que ve asuntos o expedientes y deja de ver a seres humanos con dolor que claman justicia (Gómez Trejo, 2012)".
La frase no es mía. Aparece en un artículo escrito por una buena amiga, Julia Monarrez, socióloga mexicana, profesora investigadora de El Colegio de la Frontera Norte de Ciudad Juárez; perito en el juicio que tuvo lugar en la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el llamado caso del Campo Algodonero, que en noviembre de 2009 condenó al Estado mexicano por el asesinato de ocho mujeres en Ciudad Juárez. Comprometida en lo personal y en lo académico en la lucha contra la erradicación de esta lacra social y el acceso a la justicia de las mujeres en la región mesoamericana.
La elegí para leerla en este acto, porque no he encontrado otra que refleja con tanta claridad el sentimiento de impotencia e inseguridad en la que viven los familiares de las víctimas y las mujeres de los estados mexicanos y centroamericanos, en este ya largo período continuo e ilimitado de impunidad, en e que los que no se sanciona a los culpables ni se otorga justicia a las víctimas.
En Ciudad Juárez desaparecen mujeres y no se vuelve a saber más de ellas, a menos que sus raptores decidan hacer aparecer sus cuerpos sin vida.
Las víctimas, -mujeres jóvenes y de origen humilde, en su mayoría-, son raptadas, mantenidas en cautiverio y sujetas a una feroz violencia sexual antes de ser asesinadas y dejadas en lotes abandonados.
En algunos casos, sus restos son hallados por transeúntes al cabo de unos días, o años después.
En otras ocasiones las mujeres nunca son encontradas y sus familiares tienen que vivir con la angustia permanente de desconocer su destino o paradero.
La mayoría de estos crímenes resultan impunes. A las mujeres desaparecidas nadie las busca  y los asesinatos y desapariciones continúan, ante pasividad de autoridades y gobernantes, que no demuestran voluntad de investigar, sancionar y erradicar este crimen contra el derecho a la vida de las mujeres.
Ante la pasividad del Estado, los familiares de las víctimas, las organizaciones civiles de mujeres y las defensoras de los derechos humanos son las voces que claman justicia y se enfrentan a unas instituciones de las que desconfían, exigiéndoles que de una vez por todas se recupere el Estado de derecho, ausente desde hace años, que se recupere el derecho a la vida en Ciudad Juárez.
Pero contra ellas también se ejerce la violencia.
En México hay un aumento alarmante de violencia en contra de las defensoras de derechos humanos. Una violencia invisibilizada y disminuida en su gravedad, características y consecuencias en el contexto generalizado de impunidad, violencia y criminalización de la protesta social.
En los últimos años, el riesgo y los ataques contra las defensoras de derechos humanos han aumentado en todo el país. Particularmente preocupante es su situación en estados como Chihuahua, Nuevo León, Oaxaca, Chiapas y Guerrero; así como los crecientes y reiterados ataques de que son objeto de aquellas que denuncian casos de feminicidio, dirigen y/o trabajan en los centros de refugio para  mujeres que sufren violencia, denuncian violaciones a derechos humanos por parte del ejército, empresas transnacionales y en ámbitos laborales, defienden la autonomía reproductiva de las mujeres o apoyan a las familias de personas desaparecidas...etc.
Son amas de casa, maestras, empresarias, abogadas, periodistas... que por defender los derechos de las víctimas se han convertido en objeto de hostigamientos, agresiones y amenazas para las cuales no hay mecanismos integrales de protección.
En el ejercicio de su labor, las defensoras, al igual que sus pares hombres, se hallan  expuestas a la inseguridad, a las políticas represivas y a la criminalización de su protesta social, y, por si no fuera suficiente, las violaciones de derechos humanos cometidas en su contra permanecen en la impunidad.
Son muchas, y su red de organizaciones se extiende por todo Centroamérica.
Pero hoy, hablamos de Ciudad Juárez, por lo que el reconocimiento a la labor que todas las defensoras realizan, aún a costa de su integridad física y su propia vida, las voy a concretar en cuatro mujeres de esa Ciudad.
MARISELA ESCOBEDO, que falleció asesinada de un balazo en la cabeza el 16 de diciembre de 2010, en la ciudad de Chihuahua, frente al Palacio del Gobierno, mientras protestaba por el asesinato de su hija Rubí ocurrido en 2008.
NORMA ANDRADE, cofundadora de “Nuestras Hijas de regreso a casa” organización que lucha para detener los feminicidios en Ciudad Juárez, después de que su hija Lilia de 17 años de edad fuera asesinada por unos presuntos narcotraficantes. Han atentado contra su vida en dos ocasiones, en Ciudad Juárez y en México DF, donde vive bajo protección.
MARISELA ORTIZ, confundadora de “Nuestras Hijas de regreso a casa”, quien ha sido intimidada, y amenazada de muerte junto con su familia.
MALU GARCIA ANDRADE, hija de Norma, amenazada de muerte en varias ocasiones. Ha tenido que salir de Ciudad Juárez con sus dos hijos y vive en México DF, bajo protección